De visita al Santuario de la Virgen de la Esperanza

Hacía tiempo que no hacía un viaje organizado y Diego y yo nos apuntemos a uno, que iba a Calasparra a ver el santuario y luego a comer a Jumilla.
La verdad es que poco vimos, pero comer sí que comimos...
Tras varias paradas para desayunar y estirar las piernas, llegamos a Calasparra. Yo pensaba que iríamos a ver el pueblo, pero no, fuimos directo al Santuario de la Virgen de la Esperanza.

El Santuario de la Virgen de la Esperanza, es un templo excavado directamente en la roca junto al río Segura, conocido como la «Petra de Murcia».
El templo está ubicado en una cueva natural tallada por la erosión del agua, incluso dentro podemos ver una rendija donde gotea agua de forma natural desde la roca,
El retablo principal es del 1892.
En el altar mayor podemos ver la imagen de dos vírgenes, La imagen principal de la patrona de Calasparra, coronada canónicamente y venerada conjuntamente y La Pequeñica: Una diminuta talla que, según la tradición, encontró un pastor en la cueva.

El techo y parte de sus paredes, conservan la roca natural de la gruta.
En la parte posterior del santuario hay un Altar Votivo, podemos encender velas y pedir nuestras plegarias.
Sorprende ver trajes de novias, como ofrenda a la virgen para tener un matrimonio feliz y duradero o haber conseguido tener un casamiento.
Y no solo vemos trajes de novia, también trajes de toreros, de profesiones, trajes de comunión, y trajes de bebé, para pedir salud y felicidad para sus hijos.

Otro espacio que sorprende al visitante, son las figuras y partes del cuerpo realizadas en cera como ofrenda o peticiones de favores y sanaciones a la Virgen de la Esperanza.
También tenemos acceso al Camarín de la Virgen, accesible a través de escaleras o ascensor para ver de cerca a la patrona y pedir plegarias a la virgen chiquitica directamente que está a los pies de la grande.
Y no solo es bonito el santuario, incluso el entorno es ya una maravilla, el santuario está enclavado en la reserva natural de Sotos y Bosque de Ribera o Cañaverosa y fluye el río Segura. Además hay un Área recreativa con zona de barbacoas, aparcamiento gratuito y un restaurante.
Y para comer nos llevaron a los salones Pio XII en Jumilla, un lugar donde se celebra eventos y bodas y comuniones y es famoso por sus fiestas del marisco o grandes mariscadas.
El menú nuestro consistía en un entrante, gambas, ensalada, cigalas, carne y un largo etc.
Y aquí estamos Diego y yo en la fachada del santuario. Ha sido un viaje muy bonito y la verdad es que el santuario me encanto, con que os invito a que lo visitéis y paséis un día bonito.









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